Si tú eres competitivo, yo soy rentable: así son las reglas de la simbiosis industrial

Por Ignacio Martín, Responsable de Políticas Energéticas y Medioambientales en CIRCE


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La industria altamente intensiva en agua, energía y materias primas se encuentra en un momento de cambio. La reducción del impacto ambiental se ha convertido en una prioridad absoluta, no solo para ella, sino para toda la sociedad. La Comisión Europea marca una senda clara: es necesario buscar la viabilidad económica, social y medioambiental de la industria desde el prisma de la sostenibilidad. ¿Cómo conseguirlo? Internalizando las externalidades con el objetivo de ser más competitivas. Las emisiones, los vertidos y la contaminación acústica son ejemplos paradigmáticos de externalidad negativa, en que quienes la producen en muchas ocasiones no asumen los costes que originan traspasando a la sociedad o a las generaciones futuras la factura correspondiente. Por ello, Europa deja atrás el “ya te limpia otro lo que contaminas” para abanderar el ‘quien contamina, paga’.

Los retos son enormes, pero existen soluciones aplicables en el presente con muy buenas perspectivas de impacto a medio y largo plazo que permitan a las empresas descarbonizar sus líneas productivas.  Una de las tendencias más prometedoras es buscar soluciones conjuntas que permitan valorizar fuentes de materias primas útiles y valiosas de forma colaborativa. Lo que en el entorno industrial se denomina Simbiosis Industrial.

El principio se basa en utilizar fuentes residuales o valorizables de materias primas que hasta el momento no se han explotado y que implican la colaboración entre varias entidades. En muchos casos, implica contar con infraestructuras compartidas que faciliten el intercambio de dichas fuentes con el fin de ser utilizadas en una ubicación física distinta de donde se genera.

En una organización puntera, la simbiosis industrial está llamada a ser un gran motor de desarrollo industrial, sostenible y sostenido.

Se habla, por tanto, de utilizar energía, en forma de calor principalmente, que pueda ser usado en algún punto o unidad productiva distinta de donde se produce y con un fin distinto, o incluso en entornos urbanos. O la utilización de una materia prima secundaria que entra de nuevo en el sistema de conversión sustituyendo a materias primas primarias, procedente de la industria o de residuos sólidos urbanos. Es decir, se les da una segunda vida, produciendo un intermediario o un producto final con un menor impacto medioambiental. Por último, y no por ello menos importante, el agua y sus múltiples aplicaciones puede ser reutilizada aumentando sus ciclos de uso de forma más sostenible reduciendo el consumo de un bien cada vez más escaso.

En base a mi experiencia en una organización puntera en este ámbito, la simbiosis industrial está llamada a ser un gran motor de desarrollo industrial, sostenible y sostenido. Puede ofrecer grandes beneficios de reducción de materias primas en grandes consumidores como el acero, el sector químico, el papel o el cemento. Todo ello unido a medidas de eficiencia de recursos que acompañen buenas prácticas de simbiosis industrial. Las tecnologías requeridas son numerosas, ya que se requiere cubrir un gran número de fuentes de materias primas, así como gestionarlas (incluyendo posibles tratamientos) para un gran número de aplicaciones finales.

Los retos ambientales en la industria son enormes, pero existen soluciones aplicables en el presente, como la simbiosis industrial, con muy buenas perspectivas de impacto a medio y largo plazo que permitan a las empresas descarbonizar sus líneas productivas.

Gracias a la experiencia acumulada en CIRCE, en la organización en la que trabajo, hemos desarrollado y tenemos disponibles herramientas de integración de soluciones tecnológicas que permiten aunar esfuerzos y su integración bajo condiciones de operación real. Recuperadores de calor, sistemas de almacenamiento térmico, membranas, control y modelado de procesos y gemelos digitales son solo algunas de las soluciones que pueden y deben ser integradas de forma adecuada en distintos procesos industriales con el fin de implementar soluciones de simbiosis industrial.

Pero en muchas ocasiones las barreras que imposibilitan los proyectos de simbiosis industrial son elementos no tecnológicos. Por ello, nuestro compromiso es conseguir la viabilidad tecnológica acompañando a las industrias en la implementación de simbiosis industrial. Facilitar el entendimiento entre administración pública, distintos intereses industriales, el contexto medioambiental, la regulación y los objetivos de cada potencial participante es fundamental para lograr acuerdos y acciones colaborativas en este entorno.

Facilitar el entendimiento entre administración, industria, el contexto medioambiental, la regulación y los objetivos de cada potencial participante es fundamental para lograr acuerdos y acciones colaborativas.

En CIRCE, apostamos por una estrategia de apoyo tecnológico y de análisis y desarrollo de soluciones, junto con servicios de acompañamiento técnico y de facilitación. Este acompañamiento permite generar confianza entre las partes, conocer técnicamente las posibilidades reales de colaboración de forma objetiva, identificar intereses comunes, acompañar en las negociaciones y asesorar en la selección de tecnologías y soluciones a medio y largo plazo. Todo ello, creando un entorno de colaboración que implique el compromiso y acuerdo de varias partes con un alcance temporal determinado, el cual determine las condiciones de uso de corrientes valorizables y las necesidades que se deban dar para garantizar su uso.


Artículo publicado en el número 232 de RETEMA.

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