Un nuevo año, una nueva esperanza en la Directiva de Aguas de Consumo Humano

Por Fernando Morcillo, Presidente de AEAS, Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento


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El año 2021 comienza con la misma coyuntura de los últimos meses, con pandemia del COVID-19 marcando el estado social y económico y condicionando mucho las actividades de nuestra sociedad.

Como sector, y en el seno de las entidades y empresas dedicadas a los servicios de agua urbana, tenemos que estar muy orgullosos de la actividad desarrollada en 2020 y de los resultados de nuestra “esencial” actividad, ya que hemos sido capaces de mantener la calidad y continuidad de los servicios, a pesar de las circunstancias. La ciudadanía no ha notado ningún problema, ni siquiera la más mínima reducción en las condiciones de prestación de estos servicios. Y ello es la mejor recompensa que podemos tener las personas que formamos parte de este sector.

El año 2021 se plantea como un nuevo ejercicio con las mismas condiciones de partida. Poco nos van a influir las previsiones de aplicación de los Fondos Europeos, ya que será escaso lo que se va a destinar al ámbito urbano, según las previsiones e información que nos ha proporcionado el propio MITERD. En cualquier caso, será menos que lo que nos correspondería según el porcentaje de contribución del sector al PIB español.

Desde hace ya más de un lustro, venimos reclamando la necesidad de potenciar la inversión en agua urbana tanto en obra pública nueva −ya planificada en los Planes Hidrológicos de Demarcación y que se han ajustado y actualizado en el Plan DSEAR del MITERD−, como en la renovación del patrimonio público existente. En ese sentido, AEAS ha realizado un riguroso trabajo con la universidad para precisar y cuantificar esas necesidades. Como resumen podríamos decir que la sociedad española está contribuyendo solo con una tercera parte de lo que sería necesario. A este ritmo, empobreceremos el país en un aspecto tan importante como son los servicios del agua.

La sociedad española está contribuyendo solo con una tercera parte de lo que sería necesario en cuanto a inversión, empobreciendo el país en un aspecto tan importante como son los servicios del agua.

El pasado año hemos vuelto a insistir sobre el particular, orientando nuestros esfuerzos a divulgar, tanto a la sociedad como a las administraciones competentes, que podemos ser un vector de referencia en la fase de recuperación y transición hacia una economía sustentada en el Pacto Verde Europeo, la lucha contra el cambio climático, la orientación hacia la economía circular, el aprovechamiento de energías renovables y en la mayor eficiencia que busque la imprescindible sostenibilidad ambiental, social y económica.

Aunque no hayamos visto atendidos nuestros esfuerzos y explicaciones, seguiremos trasladando la necesidad de afrontar esta realidad con perseverancia y rigor.

Comienza un nuevo ejercicio cargado de retos, que no por conocidos y reiterados son menos importantes. La tecnología, el conocimiento, la cualificación de los trabajadores y los mejores procedimientos experimentados en el sector, son las bases de partida. Además, se debe potenciar la cooperación sectorial, la colaboración público-publica y, sobre todo, la público-privada, como esencias de nuestra actividad.

Estamos trasladando a las entidades y empresas de nuestro sector la importancia de presentar proyectos −PERTES, como se denominan oficialmente ahora− basados en las dos líneas que aseguran un futuro más sostenible. Por un lado, la “digitalización” para avanzar en el mejor servicio al ciudadano, la personalización más eficaz, mediante la sensorización, el big-data, los algoritmos y modelos de predicción, gemelos digitales, realidad virtual, BIM, así como cibersegura y confiable. Y, por otro lado, la “eficiencia energética” por su enlace con las consignas europeas y la transición ecológica. En relación con esta última, deben ser reforzadas y divulgadas las acciones ejemplarizantes sobre el progreso en la economía circular. Todo ello, sin olvidar las infraestructuras verdes que refuercen nuestros sistemas y enlacen resiliencia con naturaleza.

Con independencia de la asignación de fondos europeos a corto plazo, 2021 servirá para apuntar y apostar por soluciones de futuro, sea cuando sea que aterricemos en nuestro país los principios de la Directiva Marco del Agua, del año 2000, tales como la “recuperación de costes” y la “adecuada contribución del usuario”. Sin olvidar el perfeccionamiento del “quien contamina paga”, de conformidad con las nuevas preocupaciones de la contaminación “emergente”, los plásticos de un solo uso −entre ellos, las célebres toallitas húmedas que no deben ser arrojadas por el inodoro− o los microplásticos.

La Directiva de Aguas de Consumo Humano marca un hito coincidiendo con el nuevo ejercicio, suponiendo mayores exigencias a las que habrá que ajustarse.

La Directiva de Aguas de Consumo Humano, que ha entrado en vigor el pasado 12 de enero, marcará un hito coincidiendo con el nuevo ejercicio. En efecto, el texto supondrá mayores exigencias a las que habrá que ajustarse, junto con sus reglas y orientaciones hacia el control y anticipación de los riesgos, la mayor seguridad en la calidad, con aumento de parámetros y frecuencias, las condiciones de los materiales en contacto con el agua, las superiores exigencias en el grifo del consumidor, la mayor transparencia y calidad de la información al usuario, o la potenciación del acceso a los colectivos marginados o vulnerables.

Confiemos en que las estrategias estatales sobre economía circular se impongan en la praxis real, donde el aprovechamiento de los fangos de depuración y sus componentes (fosforo y nitrógeno) sea fomentado como elemento de nutrición sostenible de los suelos, eliminando barreras y burocracias poco recomendables.

Mucho trabajo nos queda a los europeos para perfeccionar la redacción de un texto de actualización de la antigua Directiva 271/91 sobre depuración, y en ello también estaremos este año presentes y ocupados.

En resumen, se presenta un futuro lleno de retos, de objetivos revisados y de esforzado trabajo en favor de los ciudadanos y del agua urbana.


Artículo publicado en el número 228 Enero/Febrero 2021

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Agua, Opinión, España
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