El arrastre de nutrientes, productos fitosanitarios y otros contaminantes puede deteriorar las aguas superficiales y subterráneas y alterar el equilibrio de los ecosistemas
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La contaminación difusa del agua constituye un problema especialmente complejo porque los contaminantes no suelen proceder de un único punto fácilmente identificable. La lluvia, la escorrentía y la infiltración pueden movilizar sustancias presentes en suelos y superficies y transportarlas hasta ríos, lagos, embalses o acuíferos.
Entre las sustancias que pueden alcanzar las masas de agua se encuentran nutrientes como nitrógeno y fósforo, productos fitosanitarios, sedimentos, materia orgánica y otros contaminantes. Su presencia y sus efectos dependen tanto de las actividades desarrolladas en el territorio como de las características del suelo, el clima y la propia masa de agua.
Nutrientes que terminan llegando a las masas de agua
La agricultura y la ganadería pueden generar pérdidas de nutrientes cuando estos no son completamente aprovechados por los cultivos o gestionados adecuadamente. Parte del nitrógeno y el fósforo puede ser transportado por la escorrentía superficial o desplazarse a través del suelo.
Este proceso hace posible que sustancias aplicadas o generadas lejos de un río o un acuífero terminen afectando a su calidad. La extensión de las superficies implicadas y la diversidad de factores que intervienen dificultan además determinar exactamente qué proporción de la contaminación corresponde a cada fuente.
Eutrofización y exceso de nutrientes
Una de las consecuencias asociadas al aporte excesivo de nutrientes es la eutrofización. El enriquecimiento de una masa de agua con nitrógeno y fósforo puede favorecer un crecimiento excesivo de algas y otros organismos.
La posterior descomposición de esa materia orgánica puede consumir el oxígeno disponible en el agua y alterar las condiciones necesarias para numerosas especies. En determinadas circunstancias, el proceso puede provocar pérdida de biodiversidad, cambios en las comunidades acuáticas y deterioro de la calidad del agua.
La intensidad del fenómeno depende de numerosos factores, por lo que la entrada de nutrientes no produce siempre los mismos efectos en todas las masas de agua.
La contaminación difusa también alcanza las aguas subterráneas
Los contaminantes no llegan al medio hídrico únicamente mediante la escorrentía superficial. Algunas sustancias pueden infiltrarse a través del suelo y alcanzar los acuíferos.
Los nitratos constituyen uno de los ejemplos más relevantes de contaminación asociada a actividades agrarias. Una vez presentes en las aguas subterráneas, su reducción puede resultar especialmente compleja debido a los tiempos de renovación de determinados acuíferos y a la persistencia de las presiones que originan el problema.
Esta circunstancia refuerza la importancia de prevenir la contaminación antes de que llegue a las masas de agua.
Productos fitosanitarios y otros contaminantes
Además de los nutrientes, determinados productos fitosanitarios pueden desplazarse fuera de las zonas donde se han aplicado. Su comportamiento depende de factores como las propiedades de cada sustancia, las características del suelo, las precipitaciones o las prácticas agrícolas.
Las escorrentías procedentes de áreas urbanas y otras superficies también pueden transportar hidrocarburos, metales, partículas y diferentes residuos hasta los sistemas de drenaje y las masas de agua.
Por ello, la contaminación difusa no responde a un único contaminante ni puede asociarse exclusivamente a una actividad determinada.
Efectos sobre los ecosistemas acuáticos
La alteración de las características químicas y físicas del agua puede repercutir sobre los organismos que dependen de ella. Los efectos pueden producirse directamente por la presencia de determinados contaminantes o indirectamente mediante cambios en la disponibilidad de oxígeno, nutrientes, luz o hábitat.
La acumulación de sedimentos también puede modificar los fondos de ríos y otras masas de agua, mientras que determinados contaminantes pueden afectar a especies especialmente sensibles.
El resultado depende de la concentración, duración de la exposición, características del contaminante y vulnerabilidad del ecosistema, por lo que los impactos pueden variar considerablemente entre territorios.
Prevenir antes de que los contaminantes lleguen al agua
Una vez que la contaminación se encuentra distribuida en una masa de agua o ha alcanzado un acuífero, su eliminación puede resultar técnicamente compleja. Por eso, la gestión de la contaminación difusa se apoya especialmente en la prevención en origen.
Reducir las pérdidas de nutrientes, mejorar determinadas prácticas agrícolas y ganaderas, limitar el arrastre de contaminantes y gestionar adecuadamente la escorrentía son algunas de las líneas de actuación posibles.
El objetivo es intervenir sobre las fuentes y las vías de transporte antes de que las sustancias alcancen el medio hídrico, una cuestión que desarrollaremos específicamente en el tercer artículo sobre cómo reducir la contaminación difusa.
Términos relacionados
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