El recorrido de los contaminantes emergentes hasta el agua

El recorrido de los contaminantes emergentes hasta el agua

Hogares, hospitales, industria, agricultura y escorrentía urbana constituyen algunas de las vías por las que fármacos, PFAS, microplásticos y otros contaminantes pueden alcanzar las aguas residuales y el medio acuático

28-09-2026
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Los contaminantes emergentes en el agua pueden proceder de numerosas actividades cotidianas, productivas y sanitarias. Después de utilizar un medicamento, lavar una prenda, emplear determinados productos químicos o realizar ciertos procesos industriales, algunas sustancias y partículas pueden incorporarse a las redes de saneamiento o dispersarse por el territorio.

Su recorrido hasta ríos, acuíferos y otras masas de agua tampoco es siempre directo. Las aguas residuales, la escorrentía urbana y agrícola, los vertidos y la deposición atmosférica constituyen diferentes vías de transporte, lo que complica la identificación y el control de sus fuentes.

 

El hogar, una puerta de entrada al saneamiento

Una parte de los contaminantes emergentes procede de productos utilizados habitualmente en los hogares. Los residuos de determinados medicamentos pueden ser excretados por el organismo después de su consumo y llegar de esta forma a las aguas residuales.

A ellos se suman sustancias presentes en cosméticos, productos de higiene personal, detergentes y otros productos domésticos, que pueden incorporarse directamente al agua durante su utilización.

El lavado de determinados tejidos constituye además una vía de liberación de microfibras, algunas de ellas plásticas, que pasan al sistema de saneamiento.

 

Hospitales e instalaciones sanitarias

Los centros sanitarios constituyen otra fuente debido al uso de medicamentos, productos de diagnóstico, desinfectantes y diferentes sustancias químicas.

Sus efluentes pueden contener una combinación compleja de compuestos. Sin embargo, su importancia relativa depende del contaminante analizado: los hospitales no son necesariamente la principal fuente de todos los residuos farmacéuticos, ya que una parte considerable del consumo de medicamentos se produce fuera de ellos.

Distinguir entre las diferentes fuentes permite orientar mejor las medidas de prevención y tratamiento.

 

Industria y actividades productivas

Determinados procesos industriales pueden generar aguas residuales que contienen sustancias consideradas emergentes o compuestos que han adquirido una atención ambiental creciente.

Las fuentes varían según el sector y los productos utilizados. La fabricación de productos químicos, medicamentos, textiles y otros bienes puede estar asociada a diferentes sustancias, mientras que algunos PFAS han sido empleados en numerosas aplicaciones industriales y comerciales debido a sus propiedades.

El control en origen resulta especialmente relevante cuando es posible identificar procesos concretos responsables de determinadas emisiones.

 

Agricultura, ganadería y escorrentía

El medio urbano no es la única vía de entrada. Determinados productos fitosanitarios, medicamentos veterinarios y otras sustancias utilizadas en actividades agrícolas y ganaderas pueden alcanzar el agua mediante escorrentía e infiltración.

Cuando llueve o se produce un riego intenso, algunas sustancias presentes en el suelo pueden desplazarse hacia cursos de agua o infiltrarse hasta las aguas subterráneas.

En estos casos, la entrada puede presentar un carácter disperso y relacionarse con fenómenos de contaminación difusa, lo que dificulta localizar un único punto responsable.

 

La lluvia arrastra contaminantes de las ciudades

Carreteras, aparcamientos, cubiertas y otras superficies urbanas acumulan materiales que pueden ser movilizados durante los episodios de lluvia.

La escorrentía puede transportar partículas procedentes del desgaste de neumáticos, restos de materiales plásticos, hidrocarburos, metales y otros contaminantes hacia los sistemas de drenaje o directamente hacia el medio receptor.

La elevada impermeabilización de las ciudades favorece además una rápida circulación del agua sobre la superficie, razón por la que la gestión de las aguas pluviales resulta relevante para limitar este transporte.

 

Las depuradoras, entre la barrera y la vía de salida

Una parte importante de estos contaminantes llega finalmente a las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR). Estas instalaciones constituyen una barrera fundamental antes de devolver el agua tratada al medio.

Sin embargo, los sistemas convencionales de depuración fueron concebidos principalmente para retirar otros tipos de contaminación y la eliminación de muchos contaminantes emergentes puede ser variable o incompleta, dependiendo tanto de la sustancia como del proceso de tratamiento.

Algunos compuestos pueden degradarse o quedar retenidos durante la depuración, mientras que otros pueden permanecer parcialmente en el efluente o transferirse a los lodos.

 

Frenar el contaminante antes de que alcance el medio

Conocer las rutas que siguen los contaminantes emergentes permite intervenir en diferentes puntos de su recorrido. La prevención en origen, el uso responsable de determinados productos, la correcta gestión de residuos, el control de emisiones industriales y la mejora del tratamiento de las aguas son estrategias complementarias.

Las EDAR constituyen una pieza importante, pero trasladar toda la responsabilidad al tratamiento final resulta insuficiente ante contaminantes con fuentes tan diversas.

Por ello, las estrategias de control avanzan desde la identificación de las sustancias y sus fuentes hasta la incorporación de tratamientos capaces de aumentar su eliminación. Precisamente ese último reto será el eje del tercer artículo: El reto de eliminar contaminantes emergentes de las aguas residuales.

Términos relacionados

Aguas residuales

Las aguas residuales son aquellas que han sido utilizadas en actividades humanas como el consumo doméstico, industrial o agrícola, y que contienen contaminantes físicos, químicos o biológicos. Por esta razón, su gestión adecuada es clave para proteger la salud pública, los ecosistemas acuáticos y garantizar el acceso sostenible al agua. Además, se debe tener en cuenta que no todas las aguas residuales tienen la misma composición ni calidad de contaminantes, lo que también influye en cómo se tratan.

ETAP

Una ETAP (Estación de Tratamiento de Agua Potable) es una instalación diseñada para transformar el agua procedente de ríos, embalses, lagos o acuíferos en agua apta para el consumo humano. Para ello, el agua pasa por diferentes procesos físicos, químicos y, en algunos casos, biológicos que eliminan sólidos, microorganismos y otras sustancias que pueden afectar a su calidad. Las ETAP son una infraestructura esencial del ciclo urbano del agua, ya que garantizan el abastecimiento de agua potable conforme a los requisitos sanitarios establecidos por la normativa.

Contaminación difusa

La contaminación difusa es aquella que no procede de un punto de emisión concreto, sino de múltiples fuentes dispersas que liberan contaminantes de forma indirecta al medio ambiente, especialmente al suelo y al agua. Está asociada principalmente a actividades como la agricultura, la ganadería, el uso de fertilizantes y pesticidas o la escorrentía urbana, y se caracteriza por su difícil control y cuantificación. A diferencia de la contaminación puntual, su origen distribuido complica la gestión y requiere enfoques integrados de prevención y planificación territorial.