La nueva normativa europea y española convierte la recogida selectiva de biorresiduos en una obligación clave para alcanzar los objetivos de reciclaje y economía circular
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Los biorresiduos representan casi la mitad de los residuos municipales y su correcta gestión es ya una obligación legal en Europa y España. Desde 2024, la recogida selectiva es obligatoria en todos los Estados miembros de la Unión Europea, y la legislación española ha fijado plazos concretos para los municipios, con el fin de impulsar el reciclaje, el compostaje y la producción de biogás. Estas medidas buscan reducir el vertido, recortar emisiones y avanzar hacia los ambiciosos objetivos de la economía circular.
Recogida selectiva obligatoria desde 2024
La Directiva Marco de Residuos (2008/98/CE), modificada en 2018 dentro del Paquete de Economía Circular, establece que todos los Estados miembros deben implantar la recogida selectiva de biorresiduos antes de finales de 2023, es decir, con carácter obligatorio a partir de 2024. Además, fija objetivos de reciclaje más ambiciosos para la fracción orgánica, con el fin de reducir la dependencia del vertido e impulsar el aprovechamiento de materiales biodegradables en agricultura y energía.
Este marco normativo busca garantizar que los biorresiduos sean tratados mediante compostaje o digestión anaerobia, evitando su incineración o eliminación en vertederos, procesos que generan mayores emisiones de gases de efecto invernadero.
Obligaciones y objetivos en España
En el caso de España, la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular recoge las exigencias europeas e introduce la obligación de que los municipios establezcan sistemas de recogida separada de biorresiduos. Para las entidades locales de más de 5.000 habitantes, esta obligación se aplica desde el 30 de junio de 2022, y para el resto desde el 31 de diciembre de 2023.
Los objetivos son claros: reducir progresivamente el depósito en vertedero, aumentar la tasa de reciclaje y asegurar que al menos el 55 % de los residuos municipales se preparen para la reutilización y reciclaje en 2025, llegando al 65 % en 2035, de acuerdo con los compromisos europeos.
Retos y oportunidades para el sector
La implantación efectiva de la recogida selectiva de biorresiduos plantea retos técnicos y económicos para los municipios, como la necesidad de adaptar infraestructuras, sensibilizar a la ciudadanía y garantizar una trazabilidad adecuada. No obstante, también abre oportunidades significativas: impulsar el compostaje de calidad, favorecer el uso de biofertilizantes y potenciar la generación de energía renovable mediante biogás.
La normativa convierte a los biorresiduos en un vector clave de la transición ecológica, alineando la gestión de residuos con los objetivos de descarbonización, reducción de emisiones y economía circular tanto en España como en el conjunto de la Unión Europea.
Términos relacionados
Los biorresiduos son los residuos de origen biológico generados principalmente en hogares, comercios y actividades de restauración, que incluyen restos de alimentos, poda, siega y otros residuos biodegradables de jardines y parques. Según la normativa europea (Directiva 2008/98/CE), forman parte de la fracción orgánica de los residuos municipales y su correcta gestión es esencial para reducir la cantidad de desechos que terminan en vertederos e impulsar la economía circular.