Así se tratan los biorresiduos: del compost al biogás para impulsar la economía circular

Así se tratan los biorresiduos: del compost al biogás para impulsar la economía circular

El compostaje, la digestión anaerobia y los tratamientos mecánico-biológicos permiten transformar los residuos orgánicos en energía renovable, fertilizantes y soluciones para una gestión más sostenible del suelo

28-07-2026
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Los biorresiduos constituyen un flujo clave en la gestión de residuos urbanos. Más allá de su reducción en vertedero, su tratamiento adecuado permite obtener productos finales de alto valor que refuerzan la economía circular, generan energía renovable y aportan soluciones a la gestión sostenible del suelo.

 

Fertilizante orgánico para mejorar los suelos

El compostaje es uno de los tratamientos más extendidos. Se basa en un proceso aeróbico controlado que transforma los biorresiduos en compost, un abono orgánico de calidad que mejora la fertilidad, estructura y capacidad de retención de agua en los suelos. Su uso reduce la dependencia de fertilizantes químicos y favorece prácticas agrícolas más sostenibles.

 

Energía renovable y biofertilizantes

La digestión anaerobia aprovecha la descomposición de los biorresiduos en ausencia de oxígeno para generar biogás, compuesto principalmente de metano y CO₂. Este biogás puede emplearse para producir electricidad, calor o biometano inyectable en la red de gas natural. Además, el proceso genera digestato, un subproducto rico en nutrientes que puede utilizarse como enmienda agrícola, siempre que cumpla con los estándares de calidad.

 

Separación y aprovechamiento parcial

Los tratamientos mecánico-biológicos (TMB) combinan procesos de separación con tratamientos biológicos, aunque su eficacia depende de la calidad de la recogida selectiva. Estos sistemas permiten reducir la fracción destinada a vertedero y recuperar parte de la materia orgánica para compostaje o biogás, aunque suelen generar productos de menor calidad frente a los tratamientos en plantas específicas.

 

Hacia una valorización integral de los biorresiduos

La normativa europea y española impulsa la implantación de la recogida selectiva y el tratamiento biológico de los biorresiduos para cumplir con los objetivos de reciclaje y descarbonización. Compost, digestato, biogás y biofertilizantes son ejemplos claros de cómo los residuos orgánicos pueden convertirse en recursos estratégicos dentro de la economía circular.

Términos relacionados

Biorresiduos

Los biorresiduos son los residuos de origen biológico generados principalmente en hogares, comercios y actividades de restauración, que incluyen restos de alimentos, poda, siega y otros residuos biodegradables de jardines y parques. Según la normativa europea (Directiva 2008/98/CE), forman parte de la fracción orgánica de los residuos municipales y su correcta gestión es esencial para reducir la cantidad de desechos que terminan en vertederos e impulsar la economía circular.

Compostaje

El compostaje es un proceso biológico de descomposición controlada de materia orgánica -como restos de comida, podas o estiércol- mediante la acción de microorganismos en presencia de oxígeno. Su resultado es el compost, un abono natural rico en nutrientes que mejora la fertilidad del suelo. Esta técnica reduce la cantidad de residuos enviados a vertedero, disminuye emisiones y fomenta la economía circular en la gestión de residuos orgánicos.

Biogás

El biogás es una mezcla gaseosa compuesta principalmente por metano y dióxido de carbono, obtenida a través de la digestión anaerobia de residuos orgánicos en condiciones controladas. Su producción forma parte de procesos como la biometanización, aportando una fuente de energía renovable, sostenible y con bajas emisiones de carbono. El biogás puede emplearse para generación eléctrica, térmica o como biocombustible tras su purificación (biometano).