En busca de biocombustibles sostenibles que reduzcan la huella de carbono de la aviación

Investigadores de la UPM coordinan un proyecto de investigación que pretende reducir el impacto del transporte aéreo en el cambio climático mediante el uso de combustibles de origen orgánico


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Los biocombustibles son la medida más prometedora y probablemente la única medida a corto y medio plazo que permitirá a la industria aeronáutica reducir sus emisiones de CO2. Esta hipótesis es ampliamente aceptada por los profesionales del sector de la aviación y es el punto de partida del proyecto ALTERNATE: Assessment on alternative aviation fuels development.

Gustavo Alonso, investigador de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y profesor de transporte aéreo en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio (ETSIAE), lidera el consorcio chino-europeo que está detrás del proyecto con 16 entidades participantes entre universidades, empresas y administración.

Del lado europeo, además de la UPM, encontramos al Centre Internacional de Mètodes Numèrics en Enginyeria, Airbus, Safran S.A., Zodiac, ONERA, IATA, IIASA y Hasselt University. Del lado chino, Beihang University, Tianjin University, The Second Research Institute Civil Aviation Administration of China, AECC Hunan Aviation Powerplant Research Institute, Henan Academy Science, SINOPEC Research Institute of Petroleum Processing, Aero Engine Corporation of China Commercial Aircratf Engine Co.

Juntos evaluarán el impacto de la utilización de combustibles de origen orgánico, más sostenibles que el queroseno actual (de origen fósil), como medida principal para la reducción de la huella de carbono de la aviación. Lo harán desde el punto de vista técnico, económico y medioambiental. Se considerará la optimización del ciclo de vida del producto al mismo tiempo que los efectos en el cambio climático.

“Los actuales motores de aeronaves comerciales están certificados para emplear una mezcla de hasta el 50% de algunos de los nuevos combustibles sostenibles. Todavía queda mucho que investigar sobre la conveniencia de desarrollar nuevas materias primas y vías de producción y cómo incentivar a las compañías aéreas en su utilización, puesto que de momento el coste de su producción es económicamente más elevado”, afirma Gustavo Alonso.

 

Cuatro proyectos hermanados con un mismo objetivo

La reunión inicial del proyecto se celebró el pasado mes de enero en la ETSIAE con presencia de representantes de todos los integrantes del consorcio. Por delante quedan 3 años de investigación auspiciados por el Programa Horizonte 2020, Programa Marco de Investigación e Innovación Europea, que tiene entre sus retos sociales lograr un transporte inteligente, ecológico e integrado. Bajo ese mismo objetivo, la Comisión Europea financia otros tres proyectos hermanados para mitigar el impacto del transporte aéreo en el cambio climático: CliMOP (Climate Assessment of innovative Mitigation strategies towards OPerational improvements in aviation), ACACIA (Advancing the Science for Aviation and ClimAte) y GreAT (Greener Air Traffic Operations). En este último, también participa el mismo grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, liderado por el profesor Gustavo Alonso.

RRSS


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