El proyecto CO2_2020 como trampolín para impulsar la sostenibilidad de la industria de la Comunidad Valenciana

Por Sergio Sopeña de Frutos, investigador de Descarbonización en AIMPLAS


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Con la revolución industrial y el advenimiento del petróleo como vector energético, el equilibro establecido de forma natural entre los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, …) ha sido alterado progresivamente, llevándonos así a la situación de grave emergencia medioambiental en la que nos encontramos actualmente.

El año 2050 ha sido la fecha fijada por la Unión Europea y España para llegar a una economía libre de emisiones de gases de efecto invernadero. Este objetivo, altamente ambicioso, junto con el relativo corto plazo para llevarlo a cabo, ha impulsado en gran medida el número de proyectos que tienen por objetivo revertir esta situación de emergencia climática por medio de la captura y utilización del dióxido de carbono resultantes de la actividad antropogénica (industria o transporte, entre otros).

El proyecto CO2_2020 desarrollado por AIMPLAS, nace de la necesidad de dar una segunda vida al CO2 siguiendo los principios de la economía circular de revalorizar un residuo industrial incorporándolo de nuevo en el producto final. Este proyecto, apoyado por empresas de la Comunidad Valenciana como Laurentia, Keraben, Torrecid, Químicas Sanz y Quimacova, aborda esta problemática mediante tres líneas de actuación que abarcan tanto tecnologías de separación como de transformación (química o biotecnológica).

El CO2 es una molécula que presenta un gran potencial, pues puede ser transformada en productos y materiales de alto valor. Así mismo, al ser el resultado de un proceso industrial, el dióxido de carbono va acompañado de otros compuestos o impurezas que impiden su aplicación directa, siendo por lo tanto necesario la inclusión de una etapa de separación previa.

Las tecnologías actuales de separación de CO2 a nivel industrial se basan en el uso de absorbentes líquidos que “atrapan” el CO2 presente en una mezcla gases, siendo el principal inconveniente de esta técnica el aporte energético necesario para llevar a cabo la liberación del CO2 capturado previamente. La línea de trabajo centrada en la separación abordada por el proyecto CO2_2020 en colaboración con el grupo de POTS (Polymer Technology and Sustainability) de la Universidad de Valencia, modifica membranas poliméricas que permiten la purificación de una mezcla de gases por medio de la separación selectiva del gas objetivo mejorando así la eficiencia y la sostenibilidad del proceso de separación con respecto a tecnologías.

Una vez purificado, el CO2 puede ser finalmente procesado y transformado por una doble vía tanto química gracias al uso de los catalizadores adecuados, como biotecnológica mediante el uso de cianobacterias, también abordadas por el proyecto CO2_2020. La transformación química tiene por objetivo la conversión del CO2 en precursores de plásticos de origen totalmente renovable como el ácido succínico o el ácido 2,5- furandicarboxílico, útil en la obtención del PEF (polietilenfuroato) que buscan sustituir a otros ampliamente presentes en el mercado como el ácido tereftálico, principal componente del PET (polietilentereftalato) y que tienen un origen no renovable. En este caso, los materiales desarrollados por el proyecto CO2_2020 combinan un componente de origen natural y un residuo industrial como es el CO2, mejorando la sostenibilidad del proceso y manteniendo las propiedades del material original.

La transformación biotecnológica desarrollada por el proyecto CO2_2020 en colaboración con Darwin Bioprospecting apunta al mismo objetivo que en el caso de la transformación química, que es el acceso a materiales plásticos de una manera más eficiente y sostenible, pero siguiendo una estrategia totalmente diferente que implica la fijación del CO2 y su posterior transformación en plásticos mediante la ayuda de organismos vivos, es decir, bacterias autóctonas recogidas a lo largo y ancho de la geografía española y que posteriormente han sido cuidadosamente seleccionadas, modificadas y optimizadas para la producción de plásticos del tipo PHB (Polihidroxibutiratos).

Como conclusión, gracias al proyecto CO2_2020 se ha comprobado que es posible generar valor añadido e impacto sin comprometer los valores de sostenibilidad y eficiencia que tanto demanda la sociedad actual. Así mismo, este proyecto ha permitido demostrar que el tejido industrial de la comunidad valenciana, en concreto gracias a la ayuda de un gran número de actores de diferentes sectores, tiene no solo la capacidad de abordar sino también la voluntad de alcanzar las necesidades que demanda la sociedad y llegar a una economía totalmente circular en el sector del plástico.

Este proyecto cuenta con la financiación de la Conselleria d'Economia Sostenible, Sectors Productius, Comerç i Treball de la Generalitat Valenciana a través de ayudas del IVACE con la cofinanciación de los fondos FEDER de la UE, dentro del Programa Operativo FEDER de la Comunitat Valenciana 2014-2020. Estas ayudas están dirigidas a centros tecnológicos de la Comunitat Valenciana para el desarrollo de proyectos de I+D de carácter no económico realizados en cooperación con empresas para el ejercicio 2020.

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