En riesgo el principal destino del caucho reciclado del neumático al final de su vida útil

Por Gabriel Leal, director general de Signus


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En España anualmente se generan unas 300.000 toneladas de neumáticos fuera de uso de ellas, SIGNUS se ocupa aproximadamente de la gestión de dos terceras partes. En torno al 12% de los neumáticos gestionados por SIGNUS se destina a su preparación para la reutilización y el resto, siguiendo en principio de jerarquía de residuos, se destina a su reciclaje y valorización. Las aplicaciones del material reciclado son múltiples y diversas, puesto que por el momento el caucho obtenido de los neumáticos reciclados, que ya está vulcanizado, no se puede destinar a la fabricación de nuevos neumáticos. El principal destino del granulado de caucho procedente de estos neumáticos (50%) es el relleno de campos de fútbol de césped artificial, una aplicación mayoritaria en toda Europa, que ahora mismo se encuentra en riesgo de prohibición.

El granulado de caucho reciclado juega un papel clave en este tipo de suelos deportivos ya que otorga al pavimento el confort y la seguridad que los jugadores necesitan al correr, caerse o deslizarse sobre este tipo de superficies. Además simula perfectamente las características dinámicas del desplazamiento del balón sobre el césped, presentando ventajas tanto sociales (utilización del campo 12 horas por 7 días a la semana), ambientales (ahorro de agua, y reactivos fitosanitarios), como económicas, (fácil mantenimiento y reducción de costos)

En estos momentos la Comisión Europea está estudiando una regulación que restringe el uso de microplásticos (tamaño < 5 mm) añadidos de manera intencionada al medio ambiente. Dentro de las posibles restricciones se encuentra precisamente la aplicación del caucho reciclado, procedente del neumático, en esta aplicación, dado que la partícula añadida a los campos de césped artificial tiene un tamaño entre 0,8 y 2,5 mm.

El principal destino del granulado de caucho procedente de estos neumáticos (50%) es el relleno de campos de fútbol de césped artificial, una aplicación mayoritaria en toda Europa, que ahora mismo se encuentra en riesgo de prohibición.

Para conocer el impacto que tendrían las medidas aplicadas en los propios campos de césped artificial y con objeto de reducir la liberación de este tipo de material, desde SIGNUS y con la colaboración con el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), hemos puesto en marcha un proyecto que consiste en la monitorización de un campo de fútbol de césped artificial para evaluar la efectividad de una serie de medidas de contención, recogidas en la norma europea CEN/TR 17519 que evitan la liberación de microplásticos al medio ambiente. Aunque ya ha sido probada su eficacia en un estudio realizado por Ecoloop con un elevado porcentaje (el 97%) de reducción sobre los 5 kg/año de media de microplásticos liberados, hemos querido realizar ese mismo estudio en España, en una ubicación con condiciones climatológicas adversas y en un lugar cercano al mar para comprobar esta eficacia y poder compartir los resultados con todas las partes implicadas y con aquellas personas responsables de posicionarse en Europa respecto a este asunto.

Para el estudio se ha seleccionado el campo de fútbol 11 federado del Carreira Club de Fútbol en el municipio de Ribeira (A Coruña. Las medidas de contención son bastante sencillas, y consisten en: filtros en el sistema de recogida de agua de lluvia y agua de riego del campo; en instalar una barrera a lo largo de todo el perímetro del campo y un sistema de limpieza de botas a la entrada-salida del terreno de juego y, finalmente, la colocación de contenedores en los vestuarios para concienciar a los jugadores de la importancia de recoger las partículas que puedan depositarse en sus botas y ropa. SIGNUS además ha sumado un nuevo elemento, más enfocado a la concienciación de los jugadores, colocando un contenedor en los vestuarios, para que los jugadores vacíen su ropa y su calzado antes de salir de las instalaciones deportivas, evitando así llevar las partículas de caucho a sus casas.

En el análisis del material recogido en cada una de ellas, se ha identificado una nueva fuente de microplásticos procedentes del propio césped, que consiste en partículas de polietileno procedentes del filamento verde, hasta ahora no tenida en cuenta, que aparece en un porcentaje del 18% sobre el total de los microplásticos recogidos en las medidas de contención (valor total medio de 350 g/mes por campo).

Es necesario analizar la problemática de los microplásticos desde una triple óptica de la sostenibilidad para que al tratar de paliar un problema concreto, no se generen otros, que de un modo u otro afectan al concepto de Economía Circular.

Estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de implementar medidas de contención en todos los campos de fútbol de césped artificial para evitar, no sólo la liberación de microplásticos añadidos de forma intencionada al medio ambiente, como sería el caso de los gránulos de caucho reciclado, sino también aquellos que se generan de forma no intencionada debido al uso del campo, como sería el caso de las partículas de polietileno que simula el césped, cizalladas por el rozamiento con las botas de los practicantes.

Este asunto tiene importantes implicaciones que deben de analizarse desde una triple óptica de la sostenibilidad (ambiental, social y económica) para que al tratar de paliar un problema concreto, no se generen otros, que de un modo u otro afectan al concepto de Economía Circular, a las implicaciones en los potenciales usos y a la puesta en práctica de aplicaciones sustentables que nos permitan reducir el consumo de materias vírgenes, agua y productos químicos.


Artículo publicado en el número 238 de RETEMA.

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