Glosario

RETEMA pone a disposición de sus lectores un glosario especializado con definiciones claras, rigurosas y actualizadas que responden a qué es, para qué sirve y por qué es relevante cada concepto en el contexto de la sostenibilidad y el medio ambiente. Incluye términos clave relacionados con la gestión ambiental, la economía circular, el cambio climático, la gestión hídrica, la transición energética, las aguas residuales, los residuos urbanos e industriales, la descarbonización y otros ámbitos estratégicos del sector. Una herramienta pensada para profesionales, estudiantes y público no especializado que buscan comprender mejor los retos, conceptos y soluciones asociados a la sostenibilidad ambiental.

Un biodigestor es un sistema cerrado y hermético diseñado para realizar la digestión anaerobia de materia orgánica, transformando biorresiduos en biogás y digestato mediante la acción de microorganismos en ausencia de oxígeno. Existen diferentes tipos (domésticos, industriales, discontinuos o continuos) adaptados al volumen y tipo de residuo a tratar. El biogás producido puede utilizarse como fuente de energía renovable, y el digestato como fertilizante agrícola.

El bioestabilizado es un material orgánico obtenido tras un proceso de tratamiento biológico aplicado a residuos urbanos, especialmente en plantas de tratamiento mecánico-biológico (TMB). Su objetivo es reducir la actividad biológica de la fracción orgánica para minimizar olores, lixiviados y emisiones antes de su destino final. A diferencia del compost, el bioestabilizado no suele emplearse como fertilizante, sino como residuo tratado con menor impacto ambiental.

Biofouling es el proceso de acumulación no deseada de organismos biológicos —como bacterias, algas, moluscos y otros invertebrados— sobre superficies sumergidas o húmedas, especialmente en entornos marinos e industriales. Este fenómeno afecta estructuras como cascos de barcos, tuberías, intercambiadores de calor y membranas de tratamiento de agua, reduciendo su eficiencia y aumentando los costes operativos y de mantenimiento. Su control requiere técnicas físicas, químicas o biotecnológicas, por lo que supone un reto importante en ingeniería ambiental, marina e industrial. 

El biogás es una mezcla gaseosa compuesta principalmente por metano y dióxido de carbono, obtenida a través de la digestión anaerobia de residuos orgánicos en condiciones controladas. Su producción forma parte de procesos como la biometanización, aportando una fuente de energía renovable, sostenible y con bajas emisiones de carbono. El biogás puede emplearse para generación eléctrica, térmica o como biocombustible tras su purificación (biometano).

La biomasa es la materia orgánica de origen vegetal o animal que puede utilizarse como fuente de energía renovable. Procede de recursos como restos forestales, residuos agrícolas, subproductos ganaderos, cultivos energéticos o residuos orgánicos biodegradables, que pueden transformarse en calor, electricidad o biocombustibles mediante distintos procesos. Su aprovechamiento contribuye a reducir el uso de combustibles fósiles y favorece la valorización de residuos dentro de un modelo de economía circular.

La biometanización es un proceso biotecnológico de digestión anaerobia que transforma residuos orgánicos biodegradables en biogás, rico en metano, mediante la acción de microorganismos en ausencia de oxígeno. Esta tecnología se integra en la valorización energética de residuos, optimizando la gestión ambiental y reduciendo emisiones de gases de efecto invernadero. El biogás generado puede utilizarse como fuente de energía renovable, mientras el digestato resultante se emplea como biofertilizante. 

El biometano es un gas renovable compuesto principalmente por metano (CH₄), obtenido a partir de la purificación del biogás generado en procesos de digestión anaerobia de residuos orgánicos. Su calidad es equivalente al gas natural fósil, lo que permite su inyección en redes de distribución o su uso como biocombustible vehicular (bio-GNC). El biometano destaca por su alta eficiencia energética, su contribución a la descarbonización y su papel estratégico en la gestión sostenible de residuos. 

Los bioplásticos son materiales plásticos fabricados total o parcialmente a partir de recursos renovables, como almidón, caña de azúcar, celulosa o aceites vegetales, y en algunos casos también diseñados para ser biodegradables o compostables. No todos los bioplásticos cumplen ambas condiciones: algunos se centran en reducir la dependencia de combustibles fósiles en su producción, mientras que otros están orientados a facilitar su integración en procesos de compostaje industrial.

Una biorrefinería es una instalación industrial que integra procesos de conversión de biomasa para producir de forma sostenible biocombustibles, bioenergía, bioplásticos y otros bioproductos de alto valor añadido. Emula el concepto de una refinería de petróleo, pero utilizando materias primas renovables como residuos agrícolas, forestales, algas o cultivos energéticos. 

Los biorresiduos son los residuos de origen biológico generados principalmente en hogares, comercios y actividades de restauración, que incluyen restos de alimentos, poda, siega y otros residuos biodegradables de jardines y parques. Según la normativa europea (Directiva 2008/98/CE), forman parte de la fracción orgánica de los residuos municipales y su correcta gestión es esencial para reducir la cantidad de desechos que terminan en vertederos e impulsar la economía circular.